miércoles, 4 de noviembre de 2009

1.01 Cita sin fondo musical

· Nombre clave: Pianista
· Edad: 19
· Preferencia: Gay
· Ocupación: estudiante
· Origen: sexyono.com
· Tiempo de conocernos: dos semanas por msn
· Salidas anteriores: 0 (cero)
· Duración de la cita: 4 horas


Preámbulo:

El tiempo apremia y después de dos semanas de charlas insulsas en internet, como suele darse en el ambiente pactamos vernos cerca de su casa para ir a comprar su pequeña nueva mascota, una cachorra.

La cita fue pactada a las 5:00pm fuera de una farmacia por su casa, yo pasaría y me estacionaría en la farmacia y él llegaría allí reconociendo mi coche y saludándome. Llegué 10 minutos antes de lo pactado y me estacioné lejos de la farmacia, se dieron las 5:10 y no aparecía así que pensé que ya había pasado y no había visto mi coche así que decidí ir por él y estacionarme en el lugar. Al estacionarme en el lugar pactado encontré que él aún no llegaba, así que decidí bajar y comprar un agua, mientras caminaba al interior lo vi llegar a través de las enormes ventanas de la farmacia. Él era un hombre de mediana altura con apariencia joven, algo regordete o al menos eso me mostraban su sudadera grande, sus jeans algo flojos y unas botas tipo de trabajo de gamuza. Compré mi agua y salí a recibirlo mientras él ya me esperaba en la puerta de mi coche.

La cita:

Me dirigí a mi coche y lo saludé, fue algo extraño e inexpresivo, tal vez fueron nuestros nervios o quién sabe. Entré al coche y lo encendí, me dio una breve explicación de su llegada tarde (su tía quien cooperaba para la compra de la perrita no había aportado el dinero) y me daba instrucciones para llegar a su casa y esperar a su tía con el dinero faltante.

Durante la larga espera se dirigió a su familia, siendo más precisos hacia su tío con gran desprecio y comentó escuetamente el ser gay en su familia.

Fuimos me estacioné a una distancia pertinente para no ser tan obvia mi presencia ante su familia, esperamos cerca de media hora y la dichosa tía no apareció. Me preguntó si podía prestarle $150.ºº y accedí; fue entonces cuando nos dirigimos hacia el sur de la ciudad puesto que él no conocía bien el nombre de las calles llegamos a punta de “por aquí das vuelta”, “por acá”, en esa esquina doblas a la…” pero llegamos.

Fuera de una casa humilde con un local donde parecían vender dulces sueltos, golosinas y chucherías estaba una perra hermosa, que luego me aclaró era la madre de su futura mascota. Bajamos del coche y nos dirigimos a la casa. Él entró a la cochera como quién entra a su casa, saludó a un señor ya de edad y éste nos metió a la casa para observar a los cachorros.

Una casa en extremo humilde con fotografías de mal gusto de lo que parecía ser la hija del señor en sus XV’s. Nos condujo a una habitación donde se encontraban los perritos, al abrirla noté una computadora y bolsas enormes de frituras sin empaquetar individualmente, al entrar, la perra se adelantó entre nuestras piernas casi suplicando no nos lleváramos a una más de sus hijas. Pianista tomó una cachorrita, la más gordita, debo señalar y esta lloró mientras sus cachorros hermanos se alimentaban, él por su parte cruzo unas palabras con el señor y dio el dinero que restaba para la compra del animalito. Yo me asqueaba por el nauseabundo olor que despedía la habitación.

Al salir su rostro inexpresivo demostraba un gran brillo, tenía su tan esperada perrita que para pronto ya tenía nombre, espacio, cama, amor y collar (que envidia… excepto por el collar [jajajajaja]). Su mirada tenía un resplandor de aquel niño en la mañana de navidad, con ilusiones y un futuro con su nueva amiga. Yo sólo lo observaba con (no sé explicarlo jaja) una mirada de orgullo ajeno a pesar de no tener ese gusto por los perros.

De regreso a casa de Pianista conversamos sobre algunas cosas (no relevantes creo yo, porque las he olvidado, o más bien olvidé la secuencia). Llegamos a donde habíamos esperado a su tía y nos dirigimos a la veterinaria para checar algunas cosas sobre la salud de la perrita y salimos.
Él se dirigió a su casa para presentar a la nueva miembro de la familia y por el dinero. Esperé brevemente en el coche por su regreso.

Después de un par de minutos salió con la perrita en brazos, me sorprendió, pregunté y la respuesta fue: “se quedó llorando cuando la puse en su caja”… Me preguntó si tenía feria de un billete de $500.ºº jajaja reí sarcásticamente y me preguntó si pondría gasolina, teníamos la respuesta, después de un breve coqueteo de su parte me vi obligado a besarle, di un tímido beso ya que estábamos fuera de su casa… al ver esos ojos verdes con una mirada de niño fui incitado a besarlo de nueva cuenta… descubrí que ese beso había sido delicioso después de una larga espera que habían sufrido estos sedientos labios (se lo agradezco!).

Después de la breve demostración de afecto nos marchamos hacia la gasolinera más cercana, donde el constante coqueteo encubierto por las caricias a la cachorrita creo fueron notadas por el despachador. En ese presiso momento le pasó por la mente “¿qué es lo que comerá la perrita?” y regresamos al veterinario.

Al salir del consultorio del veterinario llevó al animalito a su casa y esperé nuevamente. A su regreso un segundo beso se presentó, insinuado por él de nueva cuenta, fue cuando descubrí que besaba bien…

El siguiente plan fue dar una vuelta en el coche a donde se pudiera… conduje por un rato mientras charlábamos sobre lo que fue para él la preparatoria y lo que fue para mi la prepa y la universidad, entrando en detalles de nuestra vida como gay y la vida como estudiante. De repente insinuó ir a Burgakin’ a tomar un helado a lo que accedí, siendo yo quién pagaría puesto que estaba gastado por la compra de su cachorrita.

Al entrar al local decidimos que tomar y lo pedí, el cajero preguntó si no habría problema si esperábamos por los helados a lo que respondí que no teníamos de otra… Me entregaron mi pie frito (que por cierto me quemó) y nos dirigimos a la mesa que él eligió.

Como un niño se emocionó al ver en la televisión una caricatura y cantó el oppening en inglés, cuya letra jamás me había interesado. Comentó sobre sus gustos (más bien disgustos) alimenticios y se refirió a algunas diferencias entre su anterior ciudad y ésta, en realidad era mucha y demostró tener desprecio por la cultura y costumbres mexicanas en general (jajaja acto que aún no sé si aplaudir o despreciar). Ya después de una larga espera me dirigí a la caja… preguntando por nuestros helados “que nos llevarían a la mesa”, ni siquiera se disculpó el cajero (maldito gay reprimido y closetero!!) y me fui a sentar de nuevo con Pianista, terminamos nuestros helados y nos retiramos.

Fuera de su casa agradeció la cita y se mostró muy contento, insisto, a pesar de su inexpresivo rostro…

Conclusión:

Me fue muy difícil escribir este post, por dos razones:

  1. Me identifiqué demasiado con Pianista y me es difícil hablar mal de él y;
  2. Me encuentro deprimido por razones externas… de una cita que no cabe mencionar…
He decidido salir de nuevo con Pianista, espero y la próxima vez haga menos frio y pueda apreciarlo sin esa estorbosa sudadera que no me permitió apreciarle bien.

Él es un adorable chico, joven y algo inmaduro, pero demostró tener la seriedad suficiente y merecer un espacio en este frio corazón, si no es algo duradero, espero quedemos como buenos amigos, es una persona que me gustaría colectar en mi lista de mejores amigos ;-)


Y pues como siempre;
PÚDRETE…
Me largo!!!!

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