martes, 1 de diciembre de 2009

2.01 Cita perfecta >Parte 3< (La cita 2/2)

Préviamente en Diario de citas gay:
Una cita casi a ciegas llegó a manos de Scratch para festejar un supuesto cumpleaños de un desconocido. Casi se convierte en una trajedia la aparente ausencia de cita y en un revelador encuentro se detecta un candente cruce de miradas. Durante la cita aparecen emociones y pensamientos que se creían muertos.


Pausa silenciosa de 10 segundos…

Tomé mi ultimo trago de mi segunda cerveza para tomar valor y…

¡¡¡¡¡LO BESÉ!!!!!

Despues de un beso de 15 segundos, me separé de él y pasó algo que no esperaba…













Llevo sus manos a la cara y en la oscuridad sollozó… en realidad no estoy seguro si lloró o sólo quedó impactado… pero su aliento cesó y un silencio abrumador lleno de vida y amor nos ahogó…

Fueron aproximadamente 10 minutos en silencio antes de que preguntara:

¿Por qué hiciste eso?

A lo que respondí ¿Debía no hacerlo?

Y otro silencio apareció, esta vez más corto…

Seguido de otro y otro beso constante, lleno de amor, realmente tenía mucho tiempo sin besar de esa manera, había cierto aire de pureza e inocencia en esos besos, algo que puedo decir que verdaderamente no conocía, era difícil llevarlo a un momento erótico o sexual, era simplemente mágico, como aquellos cuentos de hadas con los que crecimos todos (llegué a recordar la escena de “encantada” donde justo después del primer beso decidieron casarse al día siguiente jajajaja).

Y realmente, luego de explicar mi frialdad ante cualquier persona y la excepción que hago con mis parejas, aquél contacto que sólo reservo para cualquier persona que realmente quiero, el mismo que no había presentado en ningún momento, sólo lo había tocado para saludarlo de mano. Ahora me encontraba rozando su pelo rizado y desaliñado y su nuca, tomando su mano y de vez en cuando acariciando su cara para sentir esa barba que me parecía tremendamente atractiva.

Después de un largo periodo de muestras de afecto y palabras reconfortantes referentes a encontrar el amor de una forma inesperada le propuse llevarlo a un café que me gustaba mucho, pero que había dejado de frecuentar y dudaba si aún existiera. Accedió tímidamente aún con nudos en la garganta, respiraciones profundas y unos cuantos suspiros.

Camino al café hubo silencios, que lejos de ser incómodos eran reconfortantes, de esos que existen sólo cuando conoces bien a las personas e incluso puedes jurar que entraste a su mente y están conectados.

Llegamos al café que afortunadamente aún existía, lo invité a pasar y le mencioné que conocía a los dueños que eran una pareja gay que conocía desde hacía tiempo gracias a un trabajo que tuve y que me permitió laborar para ellos un tiempo; cada paso que daba me llenaba de orgullo por traer unos pasos atrás una persona tan maravillosa como él. Nos sentamos en una mesa de su elección, nos levaron los menús que ahora parecían invitaciones de boda elegantes, una gran cantidad de sabores y especialidades que apenas y podía recordar.

Al momento de elegir algo, le recomendé dos de las especialidades y le propuse pedir una cada uno para que pudiera probar ambas, llegó el mesero y anotó en su pequeña libreta de comandas nuestras bebidas; mientras tanto, notaba la insistente mirada de los dueños del lugar, a la cual contesté con un pequeño saludo a lo lejos. Entre conversaciones insulsas, probablemente creadas por el nerviosismo de aquel primer beso terminamos nuestros cafés y solicité la cuenta, que esta vez el mismo dueño me entregó, no soy tonto, lo hizo sólo para averiguar con quién iba esa noche y se retiró mirándolo fijamente.

Salimos del lugar y platicamos recargados recargados en mi coche hasta que el insoportable frio nos obligo a entrar en el coche donde un pequeño beso se escapó de la discreción que tratábamos de mantener.

Camino a su casa (a 45 min por carretera y ciudad) me fue inevitable distraerme para besarlo mientras él pronunciaba palabras hermosas para describir la situación y lo que le hacía sentir.

Al llegar a su casa, una despedida amarga apareció y en la iluminada avenida un ultimo beso nos separó por fin… Bajó del coche y mi coche desapareció entre el tráfico.


Conclusión:
Después de una magnífica noche acompañado de tan hermoso ser y después de 6 citas más, realmente consecutivas, en 2 semanas nos convertimos en pareja, he descubierto en mi un nuevo amor, que aunque empieza a crecer noto maravilloso y me llena de grandes ilusiones y esperanzas.

P.D. Jeje, disculpen por la tardanza, me encontraba poco inspirado y algo ocupado, pero he vuelto (digo ¬¬ si es que hay alguien que aún me lea… y si alguien lo hace, de señales de vida!!!)